lunes, 3 de agosto de 2009

PERSPECTIVAS ACTUALES Y A MEDIANO PLAZO

Se prevé que la debilitada demanda extranjera derive en una significativa desaceleración del crecimiento de las exportaciones de la región, incluidos los servicios. En particular, el sector de comunicaciones y tecnología de la información se considera vulnerable a los cambios en la actividad del sector financiero, y los ingresos provenientes de las áreas de turismo e indumentaria son vulnerables a los cambios en el gasto discrecional. Los potenciales factores mitigantes incluyen medidas de recorte de costos por parte de las compañías que se encuentran en países de ingreso alto, en beneficio de proveedores tercerizados (como la India), y desvíos en el gasto hacia minoristas que ofrecen precios bajos, tales como Wal-Mart, en beneficio de sus proveedores (como Bangladesh). Se anticipa que la recesión en los países de ingreso alto y la desaceleración del crecimiento entre los países exportadores de petróleo del Golfo disminuirán los flujos entrantes de remesas.
Sin embargo, se prevé que el conjunto de condiciones desfavorables a nivel mundial deriven en menores precios de los productos básicos, que no solo estimularán el ingreso real de los hogares, sino que también otorgarán a los gobiernos un mayor espacio para el incentivo fiscal. El descenso de los precios de los productos básicos reducirá el monto de las importaciones y alentará los términos de intercambio de la región. A nivel regional, se espera que el déficit en cuenta corriente se reduzca sustancialmente. Además, la reciente y abrupta depreciación de las monedas locales de la India, Pakistán y Nepal, en relación con el dólar de los Estados Unidos, ayudará a fomentar la competitividad en el área de las exportaciones. Esto ayudaría a compensar parcialmente los efectos negativos de la contracción que se avecina en el comercio internacional.
Para ayudar a amortiguar la desaceleración relacionada con la crisis financiera, se observa que los gobiernos de Asia meridional buscan la aplicación de medidas contracíclicas, aunque el margen fiscal es limitado. Por lo tanto, las medidas relacionadas con la política monetaria serán, con frecuencia, el mecanismo clave para responder ante la crisis, aunque las reducciones de las tasas de política monetaria deberían encararse con cuidado siempre que exista presión sobre el tipo de cambio. Aun con presupuestos restringidos, los Gobiernos de la región pueden mejorar la eficacia de los desembolsos públicos a través de la concentración en programas de redes de protección para favorecer a los sectores de recursos escasos. Además, y particularmente donde las respuestas de la política monetaria y fiscal son limitadas, debe buscarse la expansión de reformas estructurales a fin de estimular el crecimiento a corto plazo y de mejorar las perspectivas a mediano y más largo plazo. Algunos ejemplos incluyen la mejora del gobierno y de la gestión de empresas del sector público, la racionalización de las finanzas gubernamentales, la mejora de una apertura que podría optimizar la estabilidad (como la IED) y la mejora de la calidad de la infraestructura física y financiera. El avance de los programas de inversión planificados existentes, cuyo desarrollo a menudo insume años, apoyará la actual actividad y desarrollará la capacidad de una consiguiente recuperación.


Dada la sólida dinámica subyacente del crecimiento en Asia meridional, se espera que los efectos de retroacción negativos de la crisis financiera mundial sean transitorios. Se espera que en 2010 se produzca una recuperación relativamente rápida, con una reactivación proyectada del crecimiento del PIB que llegue al 7,2% en el mencionado año. Se prevé que el crecimiento de la inversión y el consumo privados cobren ímpetu, respaldados por el fortalecimiento de la demanda mundial y por una recuperación de la confianza de los consumidores y las empresas. Se proyecta una disminución en el precio de los productos básicos, lo cual apoyará una reducción de las presiones inflacionarias en las economías de Asia meridional. La tasa de inflación mediana de la región habrá alcanzado un nivel máximo del 9,7% en 2008, aunque las presiones sostenidas de las carteras de proyectos impedirán un descenso rápido, y la inflación se moderará en forma aumentativa, llegando al 8% en 2009 y al 6% en 2010.

1 comentario:

  1. ¿Cómo cree usted que afecte la actual situación económica mundial y local
    al proceso de planeación y organización de una empresa?

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